Durante 5 años le di a mi suegra 25,000 pesos cada mes para evitar problemas. Cuando mi padre necesitó una cirugía cardíaca de emergencia, usé ese dinero para salvarlo. Ella llegó a mi cocina y dijo: “Eres una carga para esta familia”. Mi esposo me ordenó irme. No discutí: llamé a mi abogada. Entonces apareció un documento de 2.4 millones con mi firma… que yo nunca había firmado.

No era una sentencia de culpabilidad.

Pero sí era suficiente para que el área jurídica y el comité de auditoría de Medinova abrieran una revisión formal.

Rebeca le había pedido a Mariana no confrontar a nadie hasta conservar copias de todo lo que legalmente podía consultar.

Luego apareció el crédito de 2,400,000 pesos.

Después, 2 tarjetas abiertas con sus datos.

Y aquella mañana había surgido algo peor.

Dos semanas antes, Mariana también había solicitado su reporte de crédito especial. Allí aparecieron las 2 tarjetas que nunca pidió y un domicilio de correspondencia que no era el suyo: el despacho contable que trabajaba para Teresa.

Cuando confrontó a Arturo con una captura de pantalla, él apenas la miró.

—Seguro fue un trámite que olvidaste.

—No olvido abrir tarjetas por cientos de miles de pesos.

—Estás buscando problemas donde no los hay.

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