Sebastián estaba consolidando proveedores.
Pero las condiciones podían ahogar a las familias pequeñas si los costos cambiaban.
Elena llamó a Renata.
“¿Sebastián sabe exactamente lo que están firmando los productores?”
“No lo sé.”
“Pregúntale.”
“¿Por qué no lo llamas tú?”
“Porque ya no soy su esposa.”
Renata permaneció callada.
“Pero todavía te importa.”
Elena miró por la ventana de la bodega.
“Me importan las personas que podrían perder sus tierras.”
Dos días después Sebastián recibió en su oficina un informe interno.
Había problemas.
El fondo de Monterrey exigía mayores márgenes.
La división logística había modificado los modelos de contrato para trasladar riesgos a los productores.
Legalmente era defendible.
Comercialmente era agresivo.
Sebastián llamó al director jurídico.
“¿Quién autorizó esta versión?”
“El comité de expansión.”
“Yo presido ese comité.”