Nunca le había parecido más hermosa que en ese momento.
“¿Qué haces aquí?”
“Necesito hablar contigo.”
“Mis abogados pueden hablar con los tuyos.”
“No vengo por el divorcio.”
Elena cruzó los brazos.
“Entonces habla.”
Sebastián miró alrededor.
“Esto cambió.”
“Yo también.”
La frase cayó entre ambos.
Sebastián tragó saliva.
“Me dijeron que revisaste los contratos.”
“Revisé uno.”
“¿Qué viste?”
Elena lo miró con incredulidad.
“¿Viniste para que te haga consultoría gratis?”
A Sebastián casi se le escapó una sonrisa.
No lo hizo.
“Vine porque confío en tu criterio.”
“Eso habría sido útil durante nuestro matrimonio.”
El golpe fue limpio.
Sebastián bajó la mirada.
“Lo sé.”
Elena pareció sorprendida.
Él nunca decía eso.
No de aquella manera.
“Hay cláusulas peligrosas”, explicó ella finalmente. “No necesariamente ilegales, pero sí desequilibradas. Si cae el precio o sube el costo logístico, los productores absorben casi todo el golpe. Tú aseguras suministro y el fondo asegura rentabilidad. Ellos aseguran el riesgo.”