—Hace dos semanas Rogelio Vargas vino voluntariamente.
Alicia no respondió.
—Declaró que él conducía el vehículo que atropelló a Antonio Rocha hace veintitrés años. Dio detalles que nunca aparecieron en la prensa.
—¿Lo van a detener?
El agente negó con la cabeza.
—No. Por el tiempo transcurrido y las condiciones legales del caso, ya no es posible ejercer acción penal por esos hechos. Además, el vehículo desapareció hace años, el mecánico murió y varios elementos probatorios ya no existen.
Alicia sintió una extraña mezcla de decepción y alivio.
—Entonces nada cambia.
—Legalmente, muy poco. Pero el expediente sí cambia.
Giró la carpeta hacia ella.
En la portada había una anotación antigua:
Conductor no identificado.
—Durante veintitrés años eso fue lo que quedó escrito. Ahora constará su declaración y su nombre.
El agente la observó.