—Mi mamá hacía más. Ahora se cansa mucho.
Aquella respuesta le cayó peor que cualquier reclamo.
Alejandro había llegado pensando únicamente en los casi $18,000 pesos de renta atrasada.
Ahora estaba mirando a una niña intentando ganar unas monedas para sostener su casa.
—Mi mamá guardó dinero para usted —dijo Lucía de pronto.
Corrió hacia el colchón.
Metió la mano debajo y sacó un sobre arrugado.
—Me dijo que si venía el dueño se lo entregara.
Alejandro lo abrió.
Había $720 pesos.
También encontró una hoja doblada.
Era una lista escrita a mano:
“Medicinas: $1,460.”
“Consulta: $600.”
“Despensa: $840.”
“Renta: lo que alcance.”
Al final había una frase:
“Perdón, señor Cárdenas. No estoy huyendo. Solo necesito un poco más de tiempo.”
Alejandro cerró los ojos.
Sacó varios billetes de su cartera y los dejó sobre la mesa.
Lucía los vio.