Cerré la puerta.
Una hora después recibí un mensaje de un número desconocido.
Era Iván.
“Trabajo para la familia Salazar desde hace tres años. Me deben 180 mil pesos y no quieren pagarme. Si quiere saber qué planean hacer con su hija, mañana a las nueve. Venga solo.”
Le mostré el mensaje a Mariana.
Ella palideció.
—Papá… Iván es la persona de mayor confianza de Diego.
Volví a leerlo.
Entonces comprendí algo mucho peor:
Si el hombre más leal de Diego estaba dispuesto a traicionarlo, significaba que lo que esa familia planeaba hacer con Mariana era todavía más grave de lo que imaginábamos.
Y todavía no sabíamos que, mientras nosotros hablábamos, Leticia ya había preparado una mentira capaz de hacer que medio Guadalajara odiara a mi hija.
No podía creer lo que estaba a punto de ocurrir…