Entré al cumpleaños de mi hija y vi a mi esposo humillarla

—Ella encontró los papeles.

—¿Cómo?

—Estaba haciendo una tarea en casa de mi tía. Necesitaba hojas blancas y abrió el cajón donde Teresa había guardado la carpeta. Vio tu nombre.

Me quedé inmóvil.

—¿Y por eso comenzaron a presionarla?

Patricia asintió.

—Camila le preguntó a Rodrigo por qué estaban usando tu departamento para pagar una deuda que tú no conocías.

Sentí que el pecho se me cerraba.

Mi hija había entendido más de lo que ellos imaginaron.

—¿Qué querían hacer exactamente?

—No lo sé.

Patricia sacó su celular.

—Pero tengo otra cosa.

Abrió WhatsApp y buscó una conversación.

Eran mensajes que Teresa le había enviado por error semanas atrás y después había eliminado.

Patricia había tomado capturas.

Uno decía:

“Si Laura sigue negándose a firmar, habrá que buscar otra manera. Rodrigo no puede perderlo todo por su culpa.”

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