Entré al cumpleaños de mi hija y vi a mi esposo humillarla

—No sé todo. Pero escuché varias conversaciones.

—Dímelo.

—Rodrigo debe dinero.

Aquello me sorprendió, pero no tanto como esperaba.

Desde hacía meses notaba cosas extrañas.

Pagos atrasados.

Llamadas que él rechazaba cuando yo entraba a una habitación.

Una vez encontré un estado de cuenta de una tarjeta que no reconocía y Rodrigo dijo que pertenecía a la empresa donde trabajaba.

—¿Cuánto? —pregunté.

—Él le dijo a mi tía que eran más de cuatrocientos mil pesos.

Sentí un vacío en el estómago.

—¿Por qué?

—Intentó invertir con un amigo en un negocio de refacciones. Salió mal. Después pidió préstamos para cubrir otros préstamos.

Todo comenzó a encajar.

Las discusiones por dinero.

Su insistencia en que yo firmara.

El cambio de actitud de Teresa conmigo.

Pero todavía faltaba algo.

—¿Qué tiene que ver Camila?

Patricia apretó los labios.

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