Clara abrió los ojos.
—Sí.
Mercedes observó la escena sin comprender.
Álvaro sí comprendía.
En 1978, un joven voluntario llamado Julián Rivas había entrado 3 veces en una nave en llamas para ayudar a varios trabajadores atrapados.
1 de aquellos hombres era el padre de Álvaro.
Y aquella niña hambrienta que recogía comida destinada a la basura era familia del hombre al que los Salcedo debían que su historia hubiera continuado.
PARTE 2
Álvaro calentó personalmente otro plato y lo dejó delante de Clara.
—Come. Después hablaremos.
La niña intentó hacerlo despacio, pero el hambre la traicionó.
Pocos minutos después apareció Elena.
Al ver a su hija sentada frente al dueño, perdió el color.
—Clara, ¿qué ha pasado?
Mercedes respondió antes que nadie:
—Su hija ha estado cogiendo comida. Esto demuestra que no podemos confiar…
—Basta —la cortó Álvaro.
Elena se apresuró a disculparse.