Prometió pagar el plato, trabajar horas adicionales e incluso aceptar que descontaran dinero de su nómina.
—No quiero perder el empleo.
Álvaro señaló una silla.
—Siéntese.
Elena no lo hizo.
Estaba acostumbrada a permanecer de pie frente a los propietarios.
Clara terminó confesando lo que su madre llevaba meses escondiendo: problemas respiratorios derivados de un antiguo incendio en su edificio, consultas aplazadas, medicamentos caros y cenas sustituidas por vasos de agua.
Elena cerró los ojos.
—No tenías que contar eso.
—Tenía hambre, mamá.
Aquella frase acabó con cualquier intento de fingir.
Álvaro enseñó la insignia.
Elena explicó que Julián había sido hermano de su abuelo. Nunca se consideró un héroe. Después del incendio volvió a su trabajo y apenas hablaba de aquella noche.
—Mi padre sobrevivió gracias a él —dijo Álvaro.
Elena levantó la mirada.
—Eso no significa que nos deba nada.