Estaba operando de urgencia a la esposa del hombre que había sido mi mejor amigo durante más de 40 años cuando, al cortar su vestido, encontré algo pegado a su piel que me heló la sangre. “Preparen adrenalina, ahora”, ordené. Horas después descubrimos que su marido conocía perfectamente aquella alergia mortal… y tres meses antes había contratado un seguro de vida por seis millones

PARTE 2

Elena despertó esa misma tarde.

Tenía la garganta irritada por el tubo, los ojos cansados y una marca roja debajo de la clavícula.

Mariana Robles esperó hasta que los médicos autorizaron una entrevista breve.

Veinticinco minutos después salió de la habitación con una expresión completamente diferente.

Ignacio estaba esperando en el pasillo.

—Fue Víctor —dijo ella.

Ignacio cerró los ojos.

Aunque ya lo sospechaba, escuchar esas palabras fue distinto.

—Ayer en la mañana —continuó Mariana— él le puso el parche. Le dijo que era un tratamiento de magnesio para las palpitaciones. Ella ni siquiera leyó el empaque.

—Porque confiaba en él.

—Exactamente.

Mariana abrió una carpeta.

—Y hay más.

Tres meses atrás, Víctor había contratado un seguro de vida a nombre de Elena por una cantidad considerable.

Beneficiario único: Víctor Salgado.

Además, una empleada de una de sus farmacias confirmó que él había retirado personalmente una caja de dexopralina del almacén sin registrarla correctamente.

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