El traumatólogo fue claro: habría cirugías, meses de rehabilitación y gastos que el seguro no cubriría por completo. Probablemente Andrés caminaría otra vez, pero manejar carga pesada sería casi imposible.
Mariana entró a la habitación.
Andrés apenas podía abrir los ojos.
—Mari… perdóname.
Ella no le tomó la mano.
—¿Cuánto debemos?
Él comenzó a llorar.
Mariana salió al pasillo, sacó el teléfono y llamó a un abogado. Lucía, que acababa de llegar, alcanzó a escuchar:
—Quiero iniciar el divorcio antes de que lo den de alta.
Lucía se quedó helada.
Pero al día siguiente Mariana regresó con algo todavía peor.
PARTE 2
Mariana entró al hospital con una carpeta azul, un bolígrafo y su anillo de bodas dentro de una bolsa.
Lucía estaba ayudando a Andrés a beber caldo. Él seguía con una pierna inmovilizada y apenas podía incorporarse.