—Escuché a Mauricio decir: “Si despierta, perdemos todo”.
Desde entonces empecé a notar cosas extrañas: un sensor mal colocado, cambios sin explicación en horarios de medicamentos y una madrugada una cámara del pasillo perdió señal durante diez minutos. Vi a un hombre con gorra salir por la escalera. Tenía la misma complexión de Mauricio.
Una enfermera llamada Natalia finalmente me buscó.
—No deje solo a su esposo.
Días después me entregó una memoria USB. Había copiado imágenes antes de que fueran borradas. En una grabación se veía a Mauricio entregando un sobre a un médico joven, el doctor Paredes. En otra se escuchaba:
—No tiene que morir. Solo necesitamos que tarde meses en despertar.
También se oía la voz de Teresa:
—Mientras Tomás no hable, podemos recuperar la casa. Camila es niña. Ese patrimonio debe quedarse con Mauricio.