Mi familia cambió el vuelo sin avisarme y dejó a mi sobrina de 5 años sola en la terminal con una carta para mí: “Cuídala mientras nosotros descansamos”. Cuando la niña preguntó si su mamá se había ido porque ella era mala, dejé de intentar proteger a mi hermana. Llamé a su exmarido y, al abrir la carpeta que trajo, descubrí que el abandono del aeropuerto era apenas el comienzo.

Sofía salió del cuarto con una muñeca.

—Papá, ¿te puedes quedar hoy?

Mateo se agachó.

—Claro, princesa.

En ese momento decidí ayudarlo.

El lunes, su abogado presentó una solicitud urgente de medidas de protección y custodia provisional. También pidió preservar las cámaras del aeropuerto. Yo rendí mi declaración y reportamos lo ocurrido ante la Procuraduría de Protección de Niñas, Niños y Adolescentes.

La trabajadora social que entrevistó a Sofía se sentó con ella a dibujar.

Sofía hizo un avión, tres figuras dentro y una niña afuera.

—¿Quién es la niña? —preguntó la especialista.

—Yo. Mi mamá dijo que esperara a mi tía porque ella sí quería una niña.

Tuve que salir al pasillo.

Esa tarde llamó mi madre desde Cancún.

—¿Qué estás haciendo? Fernanda dice que ayudas a Mateo a quitarle a su hija.

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