Uno de ellos, un hombre de unos cincuenta años, le pidió que describiera las llamadas con todo detalle.
Mi padre les contó absolutamente todo.
Entonces, el agente hizo una pregunta inesperada.
—¿Su perro ha hecho alguna otra cosa extraña últimamente?
Papá pensó durante unos segundos.
—Solo una cosa. Cada vez que un vehículo blanco se detenía cerca de nuestra calle, Teddy corría hacia la ventana y empezaba a ladrar.
La expresión del policía cambió inmediatamente.
—¿Qué clase de vehículo blanco?
—Una furgoneta pequeña. La he visto varias veces durante las últimas dos semanas.
El agente miró a su compañero.
Después sacó el teléfono y realizó una llamada.
—Creo que por fin lo hemos encontrado.
Ya no pude soportar más la incertidumbre.
—¿A quién han encontrado? ¡Por favor, díganme qué está pasando!
El policía permaneció en silencio durante unos segundos.
Después explicó que un grupo de delincuentes estaba atacando a personas mayores que vivían solas en nuestra ciudad.
Llamaban a sus víctimas para recopilar información.
Querían saber quién vivía solo, cuándo recibían visitas de familiares y si guardaban objetos de valor en sus casas.
Después, uno de ellos se hacía pasar por un antiguo conocido de la familia o por alguien que aseguraba que un familiar fallecido le debía dinero.
Pero lo más aterrador era que el grupo ya había conseguido vaciar las cuentas bancarias de varias personas mayores.
Y la policía llevaba dos semanas buscando a un sospechoso en particular.
—Pero ¿cómo podía saberlo Teddy? —pregunté.
El agente explicó que uno de los sospechosos había trabajado anteriormente en un centro de cuidado de animales.
Después de revisar los documentos de adopción de Teddy, descubrieron algo asombroso.
¡Teddy había sido adoptado precisamente de aquel centro!
Y el hombre al que buscaba la policía había sido uno de los empleados que lo cuidaron durante varios meses.
Me quedé mirando al pequeño perro, incapaz de creerlo.
El policía continuó:
—Es posible que el perro reconociera su voz si alguna de las llamadas se escuchó por el altavoz. Pero lo más probable es que reconociera al hombre cerca de su casa. Todavía estamos investigándolo.
Entonces papá recordó algo de repente.