Mi balcón aquí da a un parque lleno de eucaliptos. No hay un catre oxidado. Hay una silla que yo compré con mi primer sueldo. Me siento ahí a leer.
Entendí que familia no es la que te dice “eres la mayor, debes entender” mientras te quita todo. Familia es la que te prepara un lugar, aunque sea pequeño, pero con tu nombre en la puerta.
Y si tú también creciste siendo la que siempre tenía que entender, ceder y aguantar en un catre en el balcón mientras todos tenían recámara, quiero decirte algo: sí hay un lugar para ti. Quizá no está en esa casa. Quizá está a miles de kilómetros. Pero existe. Y tiene tu nombre puesto.
¿Tú qué hubieras hecho en mi lugar? ¿Hubieras perdonado y regresado a dormir al balcón?