Mi papá compró un depto de 4 recámaras y me olvidó al contar. Me mandó a dormir al balcón en un catre oxidado. Cuando vi mi firma falsificada para venderme a Dubái, hice mis maletas.

Cuando nos tomamos la foto frente al pino, mi mamá me dijo:

— Tú ponte atrás, Daniela. Que se vean mejor los niños adelante.

En esa foto solo se ve la mitad de mi cara.

En la prepa, mi papá les compró celulares a todos. iPhone nuevo para mi mamá, para Marco y para Valentina. Cuando pregunté si había uno para mí, se rió.

— Primero estudia y luego vemos. Si te doy uno ahora vas a estar todo el día pegada.

No le dije que yo seguía usando un celular con la pantalla estrellada que compré dando clases de regularización a los niños de la cuadra. Que a veces tenía que pedirle el celular a una compañera para subir mi tarea a Classroom.

En mi familia, si mis hermanos necesitaban algo, se compraba al instante. Si yo necesitaba algo, me preguntaban si no podía aguantar.

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