—¿Qué quiere decir?
—Antes hubo otra muchacha… Sarah.
Todos creían que había huido.
La anciana bajó la mirada.
—Yo vi cómo Owen la golpeaba.
El silencio fue absoluto.
—Nunca tuve el valor de hablar.
Hannah tomó la mano de la mujer.
—Ahora sí lo tiene.
Con ese testimonio, el sheriff aceptó investigar.
Pero ocurrió algo inesperado.
El sheriff regresó del Rancho Miller con expresión incómoda.
—No encontré nada.
—¿Nada?
—No hay señales. Ninguna cuerda. Ninguna prueba.
Hannah palideció.
—Él las escondió.
Elías golpeó la mesa.
—¡Lo está protegiendo alguien!
Esa noche comprendieron la verdad.
El ayudante del sheriff era primo de Owen.
El segundo gran giro revelaba que parte de la autoridad había estado encubriendo al responsable durante años.
Lejos de rendirse, Elías tomó una decisión.
—Si la justicia del pueblo falla, iremos al juez del condado.
El viaje duraba casi un día entero.