Paseo al Palacio del Conocimiento, Colapso de la Arrogancia de la Señorita Harrow y triunfo del pequeño Klava

—Mademoiselle Harrow… ¿esto es cierto? —preguntó el director, con un tono severo y preocupado.

—Señor director… yo pensé que la niña estaba inventando historias para llamar la atención… —intentó justificarse ella con la voz rota—. Era un trabajo demasiado elaborado…

—Usted tiró el trabajo de Klava al bote de basura frente a todos sus compañeros —la interrumpió Ben, señalando el cesto metálico junto al pizarrón—. Y luego la forzó a pedir disculpas por haber dicho la verdad sobre su familia y el sacrificio de este animal.

El silencio en el salón era total; los demás niños miraban fascinados a Klava, quien observaba a su papá con los ojos llenos de orgullo y alivio. Scout permanecía sentado como una estatua a los pies del militar, sin emitir un solo ladrido, pero con la mirada fija y atenta.

Ben se acercó despacio al bote de basura, se agachó y sacó las hojas arrugadas del proyecto de su hija. Con cuidado, usando sus manos grandes y callosas, las desarrugó sobre el escritorio y miró fijamente a la maestra.

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