Emiliano encontró los pedazos dentro de una bolsa.
—¿Ustedes se van a separar por mi culpa? —preguntó.
Mariana se arrodilló frente a él.
—Nos separamos porque Andrés mintió, robó y quiso usar el amor que tú le tenías. Tú no hiciste nada malo.
—Pero yo te pedí que vendieras el departamento.
—Un niño confía en los adultos. El adulto es quien responde por aprovecharse de esa confianza.
El niño guardó silencio y luego abrazó a su madre.
—Yo sólo quiero vivir donde nadie obligue a nadie.
Aquella frase terminó de convencerla. Ya no quería salvar una familia que únicamente existía en fotografías.
La Fiscalía confirmó poco después que la firma de la garantía no pertenecía a Mariana. Un perito determinó que había sido imitada lentamente a partir de un documento anterior. Las cámaras de la empresa donde ella trabajaba demostraron que, a la hora en que supuestamente había comparecido ante la financiera, Mariana estaba en una reunión de presupuesto con veinte personas.