Quise sorprender a mi mejor amiga en su cumpleaños, pero la sorpresa fue verla besar a mi esposo en la entrada. Cuando escuché que planeaban vender el departamento de mi hijo, él dijo: “Si la empresa quiebra, ella se quedará sin nada”. Permanecí callada, guardé la grabación y esa misma noche abrí un sobre escondido en su portafolio.

El divorcio también fue conflictivo. Andrés intentó reclamar parte del departamento argumentando que había pagado remodelaciones. Las transferencias demostraron que Mariana y doña Teresa habían cubierto cada gasto. El inmueble siguió siendo propiedad exclusiva de ella.

Durante el juicio penal, la Fiscalía presentó los correos, las transferencias, la grabación de Ajijic y los documentos de la reunión controlada. Andrés aseguró que todo lo había hecho para salvar la empresa y comprar una casa para su familia.

Entonces la fiscal leyó uno de sus mensajes:

“Cuando Mariana entregue el dinero, dejamos quebrar la empresa. A Claudia la culpamos por los documentos. Al niño ya lo convencí”.

Andrés bajó la mirada.

Fernanda trató de responsabilizarlo por completo, pero su firma aparecía en los contratos y su empresa había recibido el dinero. Ambos fueron declarados responsables de fraude, uso de documentos falsos y operaciones realizadas para ocultar recursos. El tribunal les impuso penas de prisión y ordenó reparar los daños acreditados.

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