Esa noche fingió normalidad. Andrés llegó oliendo al perfume de Claudia y volvió a hablarle del “comprador perfecto”. Mariana dijo que lo pensaría.
Cuando él se durmió, revisó su portafolio. Dentro encontró una carta dirigida a ella: la financiera exigía el pago de dos millones y medio de pesos por una garantía vencida.
Detrás de la pared dormía el hombre que había falsificado su firma, usado a su hijo y planeado quitarle el único patrimonio que poseía.
Y Mariana todavía no sabía que el golpe más cruel no venía de Claudia… No podía creer lo que estaba a punto de ocurrir.
PARTE 2
A la mañana siguiente, Mariana llamó al abogado Javier Salas, quien años atrás había asesorado a la empresa donde ella trabajaba. Le mostró la grabación, las fotografías de la carta y los movimientos extraños de su correo electrónico.