Quise sorprender a mi mejor amiga en su cumpleaños, pero la sorpresa fue verla besar a mi esposo en la entrada. Cuando escuché que planeaban vender el departamento de mi hijo, él dijo: “Si la empresa quiebra, ella se quedará sin nada”. Permanecí callada, guardé la grabación y esa misma noche abrí un sobre escondido en su portafolio.

Esa noche, Claudia escribió: “Necesito verte sin Andrés. Voy a decirte la verdad”. Minutos después borró el mensaje, pero Mariana ya había tomado una captura.

Se encontraron al día siguiente en una cafetería de Providencia. Claudia llegó sin maquillaje y con las manos temblando.

—Sí, te traicioné —admitió—. Andrés me dijo que tú lo despreciabas y que sólo seguían juntos por Emiliano. Yo quise creerle. Le di la copia de tu identificación y una muestra de tu firma porque juró que eran para revisar una hipoteca.

—También me ayudaste a convencerme de vender.

—Sí. No tengo excusa.

Entonces Claudia sacó una memoria USB.

Había copiado correos que Andrés dejó abiertos en su computadora. En ellos aparecían el borrador de la garantía, transferencias a una consultora llamada Fernanda Ríos y un plan para vender el departamento por debajo de su valor real.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *