Pero el giro más doloroso estaba en los mensajes privados entre Andrés y Fernanda.
Andrés prometía huir con ella después de recibir el dinero. A Claudia la llamaba “la palanca emocional” y planeaba acusarla de robar los documentos si el fraude era descubierto.
Claudia rompió a llorar.
—Yo creía que dejaría a su familia por mí. En realidad, sólo me estaba usando para destruirte.
—Ayudar a detenerlo no devolverá nuestra amistad —respondió Mariana—. Pero todavía puedes decir la verdad.
Javier las acompañó a presentar una denuncia ante la Fiscalía de Jalisco. Claudia entregó la computadora y la memoria. Los agentes solicitaron la garantía original y las grabaciones de seguridad de la financiera.
Horas después, Andrés apareció furioso en la oficina de Mariana. Exigió que firmara un contrato de préstamo y anunció que esa misma tarde la llevaría con un notario.