Seguridad lo obligó a retirarse.
Antes de subir a su camioneta, le escribió a Claudia: “Ya sé que hablaste. Ahora tú pagarás por todo”.
En ese instante sonó el teléfono de Mariana. Era la mujer que rentaba su departamento.
—Señora Mariana, su esposo está aquí con un cerrajero. Está golpeando la puerta y dice que hoy mismo vaciará el lugar para venderlo.
Al fondo se escuchó un impacto, un grito y luego la llamada se cortó.
Mariana tomó las llaves y corrió hacia la salida, sin saber que Andrés acababa de cometer el error que terminaría por revelar toda la verdad.
PARTE 3
Cuando Mariana llegó a la Colonia Americana, una patrulla ya estaba frente al edificio. Andrés discutía con el vigilante mientras un cerrajero guardaba apresuradamente sus herramientas. La puerta del departamento tenía golpes recientes alrededor de la chapa.
—Diles que soy tu esposo y que tengo derecho a entrar —ordenó Andrés al verla.