—Yo no sabía que iban a atropellarla.
Julián no respondió.
Mateo tragó saliva.
—Participé en algunos pagos falsos. Papá decía que la empresa algún día sería nuestra y que solo estábamos tomando por adelantado lo que nos correspondía.
—Lo que les correspondía de mi empresa.
—Sé cómo suena.
—No. Todavía no sabes cómo suena. Sigue.
Mateo explicó que Camila había empezado a revisar compras y proveedores. Primero lo enfrentó a él. Después descubrió que Rodrigo autorizaba facturas infladas y que Héctor controlaba las empresas utilizadas para desviar el dinero.
—Mi mamá también sabía —confesó.
Julián sintió un dolor diferente al de cualquier golpe.
—¿Patricia?
Mateo asintió.
—Camila amenazó con llamarte.
Días después ocurrió el atropellamiento.
—¿Cuándo supiste que seguía viva?
—Dos semanas después del funeral. Escuché a mis papás hablando. Mi mamá dijo: “Mientras siga respirando, seguimos teniendo un problema”.