Sus labios se movieron.
Julián acercó el oído.
—Papá…
Él lloró por primera vez desde que había llegado a México.
Pero aquella vez no lloró frente a una tumba.
Lloró junto a una hija viva.
La investigación tardó meses en reconstruir lo ocurrido.
Camila había descubierto que Héctor, Patricia y Rodrigo desviaban millones de pesos mediante empresas controladas por amigos y prestanombres.
Mateo también había autorizado operaciones.
Cuando Camila amenazó con informar a su padre, la familia entró en pánico.
Héctor contactó a su antiguo chofer, Manuel Cárdenas.
Le pagó para provocar un accidente que pareciera un atropellamiento fortuito.
Manuel siguió a Camila durante varios días.
Finalmente la embistió cuando cruzaba una avenida después de salir de trabajar.
No murió.
Esa fue la primera cosa que salió mal para ellos.
Patricia y Héctor llegaron al hospital.