Y lo que encontré en el sótano me hizo comprender que el dinero era apenas el comienzo.
No podía imaginar lo que estaba a punto de descubrir.
PARTE 2
Regresé al lavadero con una pequeña lámpara.
La camisa había desaparecido.
Busqué dentro del bote de basura y la encontré escondida debajo de varios trapos.
Aquellas manchas no eran sangre.
Era tierra rojiza mezclada con combustible.
Reconocí ese olor.
Años atrás había comprado una cantera abandonada cerca de Tula, Hidalgo. La propiedad estaba fuera de nuestras operaciones habituales y casi nadie sabía que todavía me pertenecía.
La tierra del lugar tenía exactamente ese color.
Entré al sistema privado de vigilancia.
A las diez de la noche anterior, alguien había abierto el portón utilizando un código ejecutivo.
Revisé las cámaras.
Rodrigo apareció en la pantalla.
Camila estaba con él.