Regresé por sorpresa en Nochevieja: Irene, recién operada, tenía la nevera casi vacía mientras mi madre gastaba el dinero para cuidarla en un hotel de lujo. En las cámaras la oí decir: «Entonces tendrás que explicarle a mi hijo por qué falta dinero de la empresa de su padre». Llamé al 112 y bloqueé su tarjeta. Después descubrí una factura con la firma falsificada de Irene.

Cuando los médicos confirmaron que ambos estaban evolucionando favorablemente, Andrés sintió alivio por primera vez desde su regreso.

Al día siguiente acudió a una comisaría de la Policía Nacional acompañado de una abogada.

Presentó una denuncia por los movimientos económicos que consideraba irregulares y aportó los documentos cuya autenticidad debía investigarse.

También explicó las circunstancias en que había encontrado a Irene.

La agente que recibió la documentación fue prudente.

—Necesitamos comprobar quién ordenó cada pago, qué autorizaciones existían y cómo se elaboraron esos justificantes.

Andrés asintió.

No esperaba que unas fotografías bastaran para resolverlo todo.

Quería que los hechos se investigaran.

A continuación acudió al banco con la documentación acreditativa de su representación de la empresa.

Confirmaron que las 12 transferencias habían salido mediante el acceso administrativo de Carmen.

También se identificó la cuenta receptora de Transportes Beltrán Norte.

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