Regresó a la habitación de Irene.
Su esposa estaba despierta, observando a Nico en la cuna del hospital.
—¿Lo has solucionado? —preguntó.
—He bloqueado las cuentas.
Irene permaneció callada.
Después dijo algo que Andrés jamás olvidaría.
—El dinero se puede recuperar. Pero tu madre sabía que tenía fiebre, que apenas podía levantarme y que nuestro hijo necesitaba cuidados. Y decidió marcharse.
Andrés se sentó junto a ella.
—No voy a permitir que vuelva a ocurrir.
—No quiero que tomes decisiones por mí. Si hay que denunciar lo sucedido, quiero hacerlo personalmente.
Andrés le tomó la mano.
—Lo haremos juntos.
El 1 de enero, mientras gran parte de Madrid celebraba el comienzo del año, Andrés organizó las pruebas.
Guardó los vídeos originales, fotografió las condiciones del piso y descargó los movimientos bancarios.
El personal sanitario documentó las complicaciones que presentaban Irene y Nico.