Salvé a un lobezno envenenado y dejé que su enorme madre durmiera en mi catre; cuando un desconocido intentó arrebatármelo, descubrí que había regañado al Rey Alfa y que alguien en su palacio necesitaba que su hijo no sobreviviera

Quise salir de la sala cuando terminé de explicarlo.

Leonor me acompañó hasta el patio.

Me senté en una banca y temblé.

Pensé en aquellos perros.

En el cachorro que no podía tragar.

En todas las veces que había dudado de mí porque Octavio decía que yo era demasiado sensible para el trabajo.

Leonor se sentó a mi lado.

No me pidió que me tranquilizara.

Esperó.

Los registros mostraron pagos entre Varela, Valcárcel y un consejero real llamado Hernán Soria.

Soria aspiraba a controlar la sucesión. La enfermedad del heredero le permitía cuestionar el linaje de Darío y promover a otra rama de la familia.

Valcárcel recibía dinero por prolongar una enfermedad que él mismo provocaba.

Varela proporcionaba animales, instalaciones y documentos falsos.

Los tres fueron detenidos y comparecieron ante el consejo.

Yo declaré.

También lo hicieron cuidadores, empleados y el vigilante que había sacado al niño.

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