Yo conocía las historias de los linajes reales.
Nunca había sostenido una en mis brazos.
Nicolás apoyó la frente contra mi pecho.
Darío me ofreció su abrigo.
Lo acepté para cubrir al niño.
Todavía no para aceptar una explicación.
Llegamos al palacio cuando ya era de noche.
Yo iba a negarme a subir al vehículo hasta que Nicolás comenzó a respirar demasiado rápido.
Darío no utilizó su autoridad.
Me mostró sus manos vacías.
—Puedes ir con él. Nadie va a separarlos mientras lo revisan.
Acepté por el niño.
En el área médica, una mujer mayor se presentó como la doctora Leonor Arce. Antes de acercarse, pidió permiso.
Me explicó cada revisión.
Examinó a Nicolás, tomó muestras y después miró mis manos con una atención que me incomodó.
—¿Qué ocurrió exactamente cuando lo encontró?