Sus compañeros prepararon una cita cruel para humillarlo, pero su reacción dejó a todo el restaurante en silencio

Cinco años antes había perdido a su esposa después de una larga enfermedad.

Desde entonces, su vida había cambiado por completo.

Había días en los que se levantaba antes de las cinco de la mañana para preparar el desayuno, dejar lista la mochila de Camila y asegurarse de que el uniforme estuviera limpio.

Luego la llevaba a la escuela y se dirigía a su primer trabajo.

Algunas tardes hacía horas adicionales en un pequeño almacén. Otros días ayudaba en un taller de muebles de un conocido para completar los gastos del mes.

No llevaba una vida emocionante.

Tampoco le interesaba aparentar que la llevaba.

Sus prioridades eran sencillas: pagar la renta, mantener comida en casa y estar presente cuando Camila lo necesitara.

Durante los primeros meses después de quedarse solo, había aprendido muchas cosas a la fuerza.

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