Por su padre envejeciendo mientras la buscaba.
Por cada cumpleaños de Hugo en el que se preguntó por qué su propio hijo parecía rechazarla.
Y por la mujer que había agradecido durante años a Álvaro que no la abandonara, sin comprender que él mismo se había encargado de que creyera que no tenía a nadie más.
Su recuperación visual continuó bajo supervisión médica. Los especialistas explicaron que el golpe no podía entenderse como una curación milagrosa simple; la evolución de su lesión neurológica necesitaba más estudios.
Clara aceptó no tener una respuesta perfecta.
Lo que sí descubrió fue que Álvaro había controlado durante años sus citas y había evitado que consultara a otros especialistas.
Meses después tuvo que verlo durante una reunión relacionada con los procesos abiertos.
Álvaro parecía otro hombre.