—No es ningún drama. Tú querías hablar de tu negocio. Hablemos.
Karla miró alternativamente a su hermano y a su cuñada.
—¿Qué está pasando?
Natalia giró el teléfono hacia Diego.
—Explícales qué necesito firmar para que consigas ese supuesto crédito.
—Un poder, ya te dije.
—¿Para qué exactamente?
—Para trámites.
—¿Cuáles?
Diego apretó la mandíbula.
Leticia intervino.
—Esto es un asunto de pareja. No sé para qué trajiste espectadores.
Natalia la miró.
—Usted fue quien durante semanas convirtió un asunto de pareja en asunto de todo el edificio.
Doña Rosario arqueó las cejas.
Leticia se puso blanca.
—¿De qué hablas?
—De que anda diciendo que Diego compró este departamento. De que yo me aproveché de él. De que pronto todo quedará arreglado “por la ley” y yo tendré que hacerme a un lado.
Karla frunció el ceño.
—Mamá, ¿dijiste eso?