Una niña de 7 años me detuvo frente a su escuela y suplicó: “Mi papá murió antes de que yo naciera… ¿puede sentarse en su lugar hasta que digan mi nombre?”. Cancelé un negocio de 32 millones de pesos y ocupé la silla vacía en tercera fila. Pero cuando su abuela vio mi tarjeta, palideció y mencionó un incendio de hacía 7 años que podía destruir todo lo que había construido.

—Ricardo está usando a Sofía para amenazarme.

—No lo enfrentes con tus hombres.

Conserva todo y denuncia cualquier amenaza concreta.

—Hay algo más.

Alejandro contempló su propia firma.

—Quiero saber exactamente qué documentos me ocultaron antes de que murieran aquellos trabajadores.

Valeria guardó silencio.

—Alejandro, debemos revisar también algo que tú recibiste después del incendio.

—¿Qué cosa?

—Un correo donde te advertían que los reportes habían sido alterados.

Él frunció el ceño.

—Yo nunca vi ese correo.

—Eso es lo que necesitamos aclarar —respondió ella—.

Porque aparece marcado como leído desde tu computadora.

Parte 3

Alejandro pasó aquella noche revisando sus antiguos mensajes.

Finalmente encontró el correo.

Lo había recibido 19 días después del incendio.

Una empleada del área de cumplimiento advertía que varias fotografías de instalaciones eléctricas y reportes de mantenimiento habían desaparecido del expediente entregado a los abogados.

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