Alejandro recordó vagamente aquella mañana.
Ricardo le había asegurado que todo estaba aclarado.
Él decidió creerle.
No pidió pruebas.
No llamó a la empleada.
Ni siquiera solicitó una segunda revisión.
Durante 7 años se había convencido de que desconocía las irregularidades.
Pero aquella pantalla demostraba que, cuando tuvo una oportunidad de investigar, prefirió no hacerlo.
Al día siguiente, Valeria llegó acompañada por un especialista independiente.
—Encontramos 3 reportes enviados por Benjamín antes del incendio —explicó—.
Todos llegaron al departamento de operaciones.
El primero denunciaba fallas en las luces de emergencia.
El segundo advertía sobre cables deteriorados cerca de materiales inflamables.
El tercero solicitaba una inspección urgente porque un trabajador había observado chispas durante el turno nocturno.
Ricardo había autorizado un resumen donde esas advertencias aparecían clasificadas como problemas menores.
Alejandro firmó el aplazamiento basándose en aquel resumen.