Bajó la mirada, avergonzada.
—Sé que mentir está mal, pero ella se burlaba de mí porque nunca vienen mis papás.
Uno de los escoltas se acercó.
—Licenciado, tenemos que irnos.
La reunión empieza en 20 minutos.
Alejandro debía cerrar un contrato de transporte por 32 millones de pesos.
—Lo siento, pequeña.
Tengo un compromiso importante.
Sofía asintió rápidamente, intentando sonreír.
—Está bien.
Gracias por escucharme.
Comenzó a caminar hacia la puerta, pero se volvió una última vez.
—Por si cambia de opinión, guardé una silla en la tercera fila, del lado izquierdo.
Levantó tímidamente el programa.
—Tiene un papelito que dice “Familia”.
Alejandro la observó desaparecer.
Durante unos segundos recordó algo que llevaba casi 30 años intentando olvidar.
Tenía 17 cuando su padre prometió asistir a su ceremonia de graduación.
Alejandro esperó toda la mañana mirando una silla vacía.
Al terminar, descubrió que su padre había enviado al chofer en su lugar.