Karla se volvió hacia su esposo.
—Me dijiste que el dinero venía de una inversión familiar.
Javier guardó silencio.
Gabriel extendió sobre la mesa los estados de cuenta. Había pagos de tarjetas, mensualidades de una camioneta, viajes, restaurantes y depósitos a una empresa llamada JM Consultores.
Diego reconoció el nombre.
—Esa empresa no existe. Javier la registró hace años con un domicilio donde antes había una bodega.
Lucía anotó el dato.
—Entonces pudo usarla para dispersar el dinero.
Javier comenzó a caminar por la sala.
—Al principio solo tomé 80,000 pesos. Tenía una deuda y pensaba devolverlos. Después llegaron otros 35,000, y otros 35,000. Gabriel ganaba más de lo que necesitaba. Ustedes ni siquiera sabían usar una tarjeta. Yo resolvía todo.
Doña Teresa lo miró como si no reconociera al hombre frente a ella.
—¿Resolver? Tu padre pasó 2 inviernos sin calefacción. Yo dejé de comprar mis medicinas. ¿Eso era resolver?