Me quedé mirando la pantalla sin hacer ruido.
Y entonces escuché a mi suegra decir:
—No importa si ahora se niega. Déjenla cansarse. Un mes, dos meses… cuando ya no soporte tenernos aquí, terminará firmando lo que sea con tal de recuperar su tranquilidad.
Adrián preguntó:
—¿Y si nos quiere sacar?
Teresa miró el supuesto vientre de Camila.
—No se atreverá a echar a una embarazada a la calle. El bebé es nuestra mejor protección.
Luego Rodrigo habló.
Y lo que dijo terminó de matar los seis años de matrimonio que todavía intentaba salvar.
PARTE 3
—Mariana no es tonta —dijo Rodrigo mientras yo escuchaba desde mi cama—. Lo de hipotecar la casa será difícil. Primero hay que conseguir que me agregue a la escritura o, por lo menos, que acepte firmar el crédito. No la presionen de golpe.
Sentí frío.
No porque acabara de descubrir algo nuevo sobre Adrián.