Y esa respuesta estaba escondida desde hacía diecisiete años dentro del propio departamento de Alicia.
PARTE 3
Tres días después, Alicia colocó una escalera en el pasillo.
En la parte superior del clóset había una caja que no abría desde la muerte de su madre.
La había sellado cuando tenía veinte años porque en aquel momento cualquier objeto de Valentina podía hacerla llorar durante horas.
Cortó la cinta adhesiva.
Encontró recibos de luz, fotografías, tarjetas navideñas, unos lentes viejos y varios cuadernos.
En el fondo apareció una libreta gruesa de tapas oscuras.
Las primeras páginas eran completamente normales.
Recetas.
Teléfonos.
Gastos de la casa.
Pagos de la escuela.
Listas del mercado.
Alicia sonrió tristemente al descubrir de dónde había heredado aquella obsesión por apuntar cada peso.
Pero a mitad del cuaderno la letra cambiaba.