No lloré.
Regresé a nuestra casa antes que Mauricio.
Abrí el pequeño archivero donde guardábamos contratos y estados de cuenta.
Y entonces encontré algo que convirtió una infidelidad en algo mucho peor.
La transferencia de mis padres aparecía claramente:
$650,000.
Dos días después, el mismo dinero había salido de la cuenta de Mauricio.
Destino:
Valeria Cruz.
Me quedé mirando la pantalla.
El dinero que mis padres habían ahorrado durante años para darle un hogar a su nieta jamás había sido usado para nuestra casa.
Mi esposo se lo había entregado a su amante.
Y la casa que ahora querían quitarme estaba cargada con una deuda que ninguno de ellos parecía comprender.
En ese instante supe exactamente qué iba a hacer.
Y cuando Mauricio descubriera lo que yo acababa de encontrar, ya sería demasiado tarde para detenerme.
PARTE 3