Sentí frío en las manos.
Hasta lo provisional me lo iban a quitar.
— Sí, ma. Entendido.
Sonrió.
— Muy bien. Y no vayas a querer regresar llorando cuando no la hagas afuera.
No contesté. Cuando se fue, mi celular volvió a vibrar. No era la universidad.
Era una agencia de empleos a la que me postulé hace meses. Asunto: URGENTE: SOLICITUD DE VERIFICACIÓN DE EMPLEO.
Abrí el archivo adjunto. Era una carta supuestamente escrita por mi tutora legal. Abajo decía un nombre que me hizo soltar el celular.
MARÍA TERESA HERNÁNDEZ. Mi propia madre.
Y lo que decía me heló la sangre. No podía creer lo que estaba a punto de descubrir…
El documento decía:
“La solicitante Daniela Hernández tiene el compromiso de trabajar en el extranjero para apoyar los gastos mensuales de su familia. Su familia solicita que una parte de su salario sea depositada directamente a la cuenta bancaria de sus padres.”