Extendí sobre su escritorio el informe médico, las capturas de WhatsApp y los estados de cuenta.
—Cuatrocientos dieciocho mil pesos —dije—. Mariana jamás me habló de esto.
Claudia revisó cada movimiento.
—La cuenta es de ambos. Si ella autorizó las transferencias, el problema bancario no es tan sencillo como decir que hubo robo.
—No me importa recuperar el dinero primero. Quiero saber por qué mi hija terminó lastimada dos veces.
—Entonces no mezcles los temas. Uno sirve para entender el motivo. El otro es la seguridad de Sofía.
Ese mismo día pedimos ante el juzgado familiar medidas provisionales. Con el informe hospitalario y la intervención de la Procuraduría de Protección, se acordó que Sofía permaneciera conmigo mientras se hacía la valoración correspondiente. Las convivencias con Mariana serían supervisadas de manera temporal.
Sergio no podía acercarse a mi hija.