Irene empezó a llorar.
—Se fue con Beatriz y Raúl. Dijeron que necesitaban descansar unos días.
—¿Descansar? ¿Y tú?
—Tu madre dijo que ya podía arreglármelas sola.
Andrés abrió el frigorífico.
Encontró yogures caducados, agua y un recipiente con restos de arroz.
En la despensa quedaban galletas y varios sobres de sopa.
Las cajas de alimentación especial para Nico prácticamente habían desaparecido.
—¿Cuándo has comido por última vez?
Irene bajó la cabeza.
—Esta mañana terminé lo que quedaba de arroz.
Andrés sintió que se le encogía el pecho.
—¿Por qué no me llamaste?
—Lo intenté. Carmen decía que estabas trabajando y que no querías interrupciones. Después me hizo sentir culpable por quejarme.
Irene le mostró una nota pegada al armario.
«Volveremos después de Reyes. No molestes a Andrés con tonterías. Ya eres madre y debes aprender a organizarte».