Andrés fotografió la nota.
Después comprobó que su esposa tenía fiebre y que la zona de la intervención presentaba señales preocupantes.
Llamó al 112 y explicó la situación.
Mientras llegaban los sanitarios, cerró las ventanas y comprobó que Nico respiraba con normalidad.
—Prométeme que no vas a creerles sin escucharme —murmuró Irene.
—Te lo prometo.
En el hospital, los médicos confirmaron que Irene sufría deshidratación, agotamiento y una complicación posoperatoria que requería tratamiento. Nico presentaba una temperatura inferior a la adecuada, aunque respondió favorablemente a los cuidados.
Andrés abrió entonces la aplicación bancaria.
Descubrió pagos en restaurantes, tiendas exclusivas y un hotel de 5 estrellas de Madrid.
Su madre no estaba descansando en Benidorm, como había asegurado.
Estaba gastando el dinero de Irene.
Pero el verdadero horror llegó cuando Andrés revisó las cámaras de seguridad.