Regresé por sorpresa en Nochevieja: Irene, recién operada, tenía la nevera casi vacía mientras mi madre gastaba el dinero para cuidarla en un hotel de lujo. En las cámaras la oí decir: «Entonces tendrás que explicarle a mi hijo por qué falta dinero de la empresa de su padre». Llamé al 112 y bloqueé su tarjeta. Después descubrí una factura con la firma falsificada de Irene.

Después llamó al banco.

Los movimientos mostraban gastos personales realizados mediante una tarjeta adicional que había facilitado a Carmen exclusivamente para los cuidados de Irene.

Bloqueó aquella tarjeta y guardó los justificantes.

Luego accedió a las cuentas de la antigua empresa.

Encontró 12 transferencias efectuadas durante los últimos 7 meses.

Todas habían terminado en Transportes Beltrán Norte.

Sumaban 43.700 €.

Los conceptos mencionaban almacenaje, transporte y alquiler de equipos industriales.

Pero el taller llevaba casi 2 años sin contratar aquellos servicios.

Andrés llamó a Marta, la antigua contable de su padre.

—¿Trabajamos alguna vez con Transportes Beltrán Norte?

—Jamás. ¿Por qué?

—Aparecen pagos recientes.

Marta guardó silencio.

—Andrés, necesitamos revisar cada operación. Tu padre fue muy claro sobre el destino de aquella reserva.

Después, Andrés encontró un archivo todavía más preocupante.

Era un justificante de 4.600 € correspondiente a supuestos cuidados posoperatorios de Irene.

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